Toda entrevista de trabajo es un proceso que genera ansiedad. La incertidumbre sobre qué preguntas harán, las expectativas salariales y las responsabilidades del puesto a veces evitan que se piense en una verdadera estrategia para no cometer errores.

Escoger el empleo ideal puede ser determinante en el futuro de cada persona. No solo se trata de un trabajo, sino de las personas que, durante los próximos meses, o incluso años, se convertirán en compañeros de oficina, amigos o incluso algo más.

Una vez que se sabe que se tendrá una entrevista laboral comienzan los nervios, pero también las expectativas por el que podría ser el trabajo soñado.

Preparación previa

El primer paso es pensar en la vestimenta para ese día. Lo más importante es no parecer fuera de lugar. Esto quiere decir que, a veces, vestir formal no es la única opción.

La forma de vestir va a depender del tipo de trabajo, puesto que, en algunas ocasiones, presentarse a la entrevista con traje y corbata podría provocar el efecto contrario al esperado.

Si el camino hasta el lugar del encuentro es muy largo, es aconsejable ser previsor para no llegar con la ropa arrugada, con sudor excesivo, ni con evidencias que demuestren que costó mucho llegar. Además podrían transmitirse conceptos erróneos, como nerviosismo o descontrol.

Imprimir los trabajos y el currículum es muy importante. En algunos casos no lo solicitan porque lo tienen en formato digital, pero es mejor prevenir que lamentar.

Adicionalmente se pueden llevar portafolios dependiendo del tipo de vacante a la que se aspira.

Finalmente, la puntualidad es esencial en esta etapa antes de conocer al posible empleador. Es mejor esperar que hacer esperar.

El momento de la entrevista

Es importante preguntar para aclarar cualquier duda. Si el entrevistador toca todos los temas que tiene preparados, pero ignora algo de vital importancia, como el salario, el horario o los detalles del proceso de selección, es necesario preguntarle. No hay preguntas tontas sino tontos que no preguntan.

La simpatía y el carisma también juegan un rol importante. En la medida de las posibilidades es bueno no limitarse al tema laboral, buscar conversación – moderada – sobre otros temas para lograr caer bien al futuro jefe o al departamento de recursos humanos. No se trata de contar chistes, pero sí de agradar.

Las preguntas deben contestarse con la mayor sinceridad posible. Existe un peligroso límite entre intentar quedar bien y mentir para adaptarse a las exigencias de la empresa.

Cuando las preguntas giran en torno a conocimientos que no se tienen, en ocasiones es mejor admitirlo, afirmando que se está dispuesto a aprender lo que sea necesario.

En el caso de los exámenes y pruebas escritas, se debe mantener la calma. Es una oportunidad para demostrar conocimientos o aptitudes. También es importante recordar que el mismo modelo de admisión puede estar en otra entrevista que se haga más adelante, y nunca estará de más la práctica.

Después de la entrevista

Pasada la peor parte, solo queda esperar. Es esencial dejar una buena imagen así que la despedida debe ser amena y marcharse con toda la información sobre cuándo se informará de si se fue escogido para el puesto o no.

Si la llamada nunca llega, lo mejor es recordar que esa entrevista sirvió como práctica para las próximas. Seguir con el envío de currículums y nunca rendirse son hábitos cruciales para encontrar el empleo ideal.